Sheri Vi nació en una ciudad pequeña del medio oeste estadounidense, donde creció en un entorno familiar conservador. Desde muy joven mostró un interés inusual por las artes escénicas, participando en obras escolares y clases de danza contemporánea. Sus padres, aunque inicialmente escépticos, apoyaron su pasión por la interpretación. Durante la adolescencia, Sheri descubrió su atracción por la exploración de la sexualidad de una manera abierta y sin prejuicios, algo que marcaría su camino profesional años después.
Tras mudarse a Los Ángeles para estudiar diseño gráfico, Sheri Vi comenzó a trabajar como modelo de webcam para costear sus estudios. Fue allí donde un cazatalentos de una productora reconocida la contactó, impresionado por su naturalidad frente a la cámara y su capacidad para conectar con la audiencia. A los 22 años firmó su primer contrato con una agencia boutique, debutando en escenas que combinaban narrativa y autenticidad. Sheri ha explicado en entrevistas que nunca sintió presión externa; fue una decisión consciente basada en su curiosidad intelectual y emocional sobre el deseo humano.
Con el tiempo, Sheri Vi se diferenció por su enfoque en contenido que prioriza el consentimiento explícito y la comunicación entre los intérpretes. Trabajó con directores independientes que le permitieron co-crear las tramas, lo que le valió el respeto de colegas y críticos. En 2018 lanzó su propio sitio web, donde publica escenas filmadas con equipos reducidos, muchas veces en locaciones naturales. Según comentó en una charla para un podcast, esta etapa representó un punto de inflexión personal, pues pasó de ser una intérprete a una curadora de experiencias visuales.
Fuera del set, Sheri Vi es una ávida lectora de filosofía y psicología, intereses que integra en sus guiones. Practica yoga y meditación desde los 19 años, hábitos que le ayudan a mantener un equilibrio mental en una industria exigente. También ha participado como ponente en mesas redondas sobre derechos laborales de trabajadores sexuales, abogando por condiciones más seguras y desestigmatización. En su tiempo libre viaja con frecuencia a reservas naturales, donde fotografía paisajes; algunas de esas imágenes han sido utilizadas como portadas de sus proyectos.
En los últimos dos años, Sheri Vi ha reducido su ritmo de producción para dedicarse a la escritura de un libro de memorias, aún sin título definitivo, donde planea relatar su transición desde una joven insegura hasta una mujer que controla su narrativa profesional. Además, colabora con una organización sin fines de lucro que ofrece talleres de educación sexual integral en escuelas secundarias, aunque prefiere mantener un perfil bajo en esas actividades. Recientemente, en una entrevista para una revista digital, confesó que su mayor aprendizaje ha sido entender que la autenticidad no es un destino, sino un proceso continuo de autoconocimiento.